¡Manos a la tierra! y ¡Huerteros en acción!:
dos proyectos que construyen nuestro huerto escolar
Figura 4.
Children gardening in schollyard[imagen generada por IA].
Nota. Imagen generada por ChatGPT con la indicación imagen que represente: ¡Manos a la tierra! y ¡Huerteros en acción!
¿De qué se trata este proyecto?
“El huerto escolar” es una propuesta interdisciplinaria que integra Matemática y Ciencias a través de experiencias concretas en un espacio real de cultivo. El proyecto busca que los estudiantes exploren el entorno, desarrollen la orientación espacial, utilicen vocabulario geométrico y produzcan representaciones como croquis y planos. Además, promueve el trabajo cooperativo, la observación del ambiente y el cuidado del entorno natural.
¿Para quién está dirigido?
El proyecto está dirigido a estudiantes de Nivel Inicial y de Nivel Primario, adaptando sus propuestas a las posibilidades de cada etapa. En la Sala de 5 años se orienta a los niños y niñas que están iniciando la exploración del espacio y del entorno natural, ofreciéndoles experiencias lúdicas que les permitan identificar posiciones, desplazarse con intencionalidad y comunicarse utilizando vocabulario espacial.
En Quinto grado, la propuesta se extiende a estudiantes que ya cuentan con mayores herramientas de observación y representación, y que pueden avanzar hacia la construcción de croquis, planos y decisiones más complejas sobre el diseño del huerto escolar. De este modo, el proyecto acompaña el desarrollo integral de ambos grupos, respetando sus tiempos, intereses y formas de aprender.
¿Cómo se desarrolla el proyecto?
El proyecto se desarrolla a través de experiencias concretas que combinan la exploración del espacio, el trabajo cooperativo y la construcción de conocimientos matemáticos en situaciones reales. Comienza con la visualización de videos educativos que permiten introducir la temática del huerto y abrir el diálogo sobre su importancia y sus beneficios. Luego, los estudiantes recorren el espacio donde se instalará el huerto, observan su entorno, identifican zonas de sol y sombra, reconocen objetos presentes y anticipan qué áreas podrían destinarse al cultivo.
En el Nivel Inicial, las propuestas incluyen juegos de búsqueda y descripción que permiten a los niños utilizar vocabulario espacial en situaciones significativas. En el Nivel Primario, la experiencia continua con el registro de observaciones, la elaboración de croquis y la posterior construcción de planos con una escala sencilla que represente fielmente el espacio del huerto. En ambos casos, el trabajo en parejas o grupos favorece el intercambio, la escucha activa y la toma de decisiones compartidas. La propuesta culmina con puestas en común en las que los estudiantes explican lo realizado, justifican sus decisiones y comunican lo aprendido, integrando así lo explorado en el entorno real con los contenidos matemáticos abordados.
¿Cómo se evalúa en este proyecto?
La evaluación del proyecto se realiza mediante instrumentos que permiten valorar tanto los procesos como los productos de aprendizaje. En el Nivel Inicial, la docente utiliza una rúbrica que contempla el uso adecuado del vocabulario espacial, la comprensión de las consignas, la participación oral, la identificación de objetos y su función, así como la calidad de la escucha activa durante las interacciones. En el Nivel Primario, la evaluación combina una rúbrica de autoevaluación —que invita a los estudiantes a reflexionar sobre su participación, sus aportes y los aspectos a mejorar— con una rúbrica docente que analiza la claridad y precisión de los croquis y planos elaborados, la pertinencia de las justificaciones orales y el grado de compromiso demostrado en el trabajo cooperativo. En ambos niveles, la evaluación se concibe como un proceso integral y formativo que orienta, acompaña y fortalece los aprendizajes alcanzados.
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